martes, 7 de marzo de 2017

USTED QUE NO ES

Un día el sol se apaga; tan sencillo como eso. Algunos llantos, algún vacío y comienza la cuenta atrás para el olvido y viento suave que se lleva las cenizas. Un tiempo precioso, eterno donde podría estar lo mejor de la vida, exactamente en la muerte. Se alcanza el centro perfecto, la mejor versión posible en el último estado; tan callado y tranquilo como un rumor de arroyo.
A ti te hablo, a ti; de tus propias palabras extraigo vanidades sin fondo y posturas sin cuento. La radiación extrema de nuestro tiempo, el experto destructor del pensamiento allí donde se igualan tercas las mentes. Aprecias febril las consignas fáciles y corres... Hay tanta vanidad...
Esto es del tiempo en que los corazones pequeños corrían en mundos propios, cubiertos de barro y de seguridades que no volvieron, Del tiempo de las leyendas humildes, y se quedaron en esos rincones salvajes, seguros, que guardan avaros las voces perpetuos, y que tal vez algún día devolverán al aire las risas y las bromas de ayer.
¿Quién osará callarlos? ¿Quién renueva los aires? ¿Qué pensaron al ver limpias sus almas, fugaces, limpias, ágiles, limpias?
Esto es del tiempo en que la tierra misma carecía de dígitos, la maldad era maldad y la ruina, ruina. Los días ciertos. Y cuando se eliminen los últimos travesaños que nos unen a la tierra, las palabras, los gestos, el aliento desaparecerá, no eternamente. Sobre la tumba aguardan esos compañeros que una vez desparramamos sobre pequeños descubrimientos, pequeños mundos de ojos grandes, asombrados. En las piedras y en las aguas, en cuartos desbordados de talento, en las lágrimas de cristal.
Usted no es nadie.
No es nadie.
Nadie. 

miércoles, 1 de marzo de 2017

LA RESISTENCIA

Al margen de otras peculiaridades típicas de la democracia bananera y pancartista que aflora cada vez que salen a la luz cosas como éstas, y que no dejan de ser reflejos de una sociedad teledirigida hacia un pensamiento único realmente (al menos para mí) incongruente; al margen, digo, de esto, doy mi aplauso a la iniciativa de HazteOir. No sólo tienes los bemoles de pasear el autobús con un mensaje claro y diáfano, sino que dan en el centro de la diana al rechazar el mensaje opuesto en Pamplona hace un tiempo.
Uno paga de su bolsillo su mensaje, otro paga de la estafa pública su mensaje. HazteOir simplemente saca a pasear una verdad como un templo, y los otros sacan a pasear (con dinero que no debería servir para eso) el clásico mensaje alucinado y de amplias tragaderas habitual, desde no se sabe qué poderes.
La policía del pensamiento ya se ha puesto en marcha para detener la siguiente frase, insultante a más no poder:
Los niños tienen pene, las niñas vulva... Éste es el mensaje, y no otro; puede resultar ofensivo a ciertos demócratas de manual, normalmente a la izquierda tancredista y a los habituales terroristas de la razón. A nadie más.
Por mi parte fenomenal, la democracia es así: A veces gana uno y a veces otro, y puedes pensar lo que quieras. Hacer lo que te sea permitido, a uno y a todos. Como España no es ni de lejos una democracia conviene recordar a los energúmenos que las personas con pensamiento crítico no aceptan ciertas imposiciones porque sí. A mí me da lo mismo que un desencajado mental me venga a vender que las niñas tienen pene si les da la gana, porque la frase adecuada es: Las niñas se ponen pene. Que al final cada uno hará lo que quiera y, a fin de cuentas, el cipote o los pechos los suelen acabar pagando los dineros públicos, tan sensibles ellos. Pero a mí no me gusta, NO ME GUSTA y no lo voy a aplaudir.
A los amantes de las consignas prefabricadas en la barricada progre les diré que los niños tienen pene y las niñas vulva desde el diluvio y antes. No es transfóbico sino una realidad acojonante.
Ahora que nos vienen con el desfile del orgullo gay, es bueno sacudir ciertas mentalidades raciofóbicas, o lo que es lo mismo, mentalidades epiteliales engendradas por la policía del pensamiento. A cada cual lo suyo.
Gracias por el autobús.

jueves, 23 de febrero de 2017

MIRANDO

A menudo me pregunto cómo es posible que las personas que viven en el mal pueden despertarse cada día con los mismos defectos, con el mismo cinismo, con la misma maldad viviendo con ellas como sanguijuelas mentales, indestructibles. Cómo, sabiendo objetivamente que practican y abundan en la infamia, no ven la luz y abandonan sus miserias contritos y desvelados por su éxito criminal. Cómo se puede perseveraR en el error siendo personas más o menos pensantes, con éxito y con relevancia. ¿No se dan cuenta o no quieren darse cuenta?. Y, lo que es peor, ¿no les da vergüenza ninguna?. 
Pues se me ocurren dos respuestas: En primer lugar resulta que el camino del impostor es lo que le convierte en el pequeño triunfador que es, y por lo tanto el abandono de éste conlleva sin remedio al fracaso, al anónimo que todos llevamos dentro, a la célula irrelevante dentro del torrente, menguando hasta la muerte.
En segundo lugar, resulta que yo mismo me despierto cada mañana con las mismas convicciones y defectos, y jamás he comprobado en mis carnes que los cambios de actitud y de pensamiento se produzcan a la manera de San Pablo. Simplemente se maceran lentamente hasta su eclosión.
Y en eso estamos, esperando que el tiempo pase para poder ver.

LA CAJA ABIERTA

En esta sociedad atomizada, devenida en organización de sensaciones casi epiteliales, alcanzada por la acción intuitiva y a golpe de capricho, falta muy poco para el desplome inequívoco, total; desde que, roto el sistema y abandonada cualquier lógica organizativa inteligente, el ser social optó por cuestionar la vigencia y validez del sistema y fue arrojado a las brumas de la reacción negativa y sin objetivos para vertebrar un mundo incapaz de reconocer sus propias, lógicas normas organizativas, nuestro mundo camina entre sombras siniestras raramente transitadas en la historia. Esto es visible para cualquiera pues la inmensa crisis y decadencia no hace olvidar lo que antaño era la sociedad, llena de defectos, inperfecta, pero con ciertos valores y normas comprensibles para la mayoría. Vueltos los ojos a las sociedades de la naturaleza, el ser humano rectifica y pretende, por intuición o ignorancia, armonizar el desarrollo técnico con la estructura básica de la manada; naturalmente fracasa y la estructura cede y se quiebra como madera podrida expuesta al sol del mediodía. No es posible tal armonía porque no somos vacas ni leones, si acaso hormigas, pero las hormigas conforman un todo donde la individualidad carece de importancia, y ¿quién de nosotros sacrificaría su propia vida en beneficio del grupo?.
La vigencia del estado del bienestar ha caducado, precipitada por una serie de factores casi cómicos que evidencian la imposibilidad de una profunda revisión del modelo, necesaria para su rearme y nuevo reinado.
Efectivamente el mundo ha cambiado.
Las tecnologías y la información a borbotones provoca un efecto contrario al profetizado: estamos más solos, más confusos y más desinformados que nunca. El propio estado semicapitalista y semiprogresista a partes iguales alcanzado en las últimas décadas deja en carne viva lo que ya está supurando en las calles, en las casas, en el aire: se ha perdido la fe. La fe y la creencia casi en cualquier cosa. Basta con darse un paseo para comprender que la relativización y la negación son los valores en alza de la nueva sociedad, hecha a base de jirones, costurones unidos sin orden ni concierto, retales de una cosmovisión ignorante y farisaica.
¿Cómo hemos llegado a esto? Sencillamente perdiendo el respeto por la vida humana, a veces creando rendijas destructivas -aborto- y a veces simplemente otorgando valor de ley la protección suicida al agresor de la sociedad -asesinos, violadores, pederastas, violentos en general, corruptos institucionalizados-, lo que inevitablemente lleva a la eliminación inconsciente de barreras éticas en cualquier circunstancia; esto es, a la amoralidad perfecta.
La protección al agresor con toda la carga legal disponible, no castiga comportamientos y acciones contrarias a la salubridad social sino que pretende y logra recuperar indeseables para la nueva sociedad destilando confusión, rabia, desafección y brotes endogámicos de odio visceral. Las diversas crisis de los últimos años no hacen sino ejercer presión sobre los escasos hilos de cordura, de civilización que nos quedan; de ahí la atomización del tejido comunitario. Sin moral, sin reglas, estamos condenados a sucumbir bajo el barro: Siendo objetivos, ya no hay quien pare el brutal cambio que tenemos encima. La masa ha interiorizado que su placer, su pensamiento, sus reglas son extensivas al universo y no tiene miedo a exigirlo, a romper la norma básica de convivencia, que es el respeto y defensa del individuo cumplidor.
Por otro lado la deriva e incompetencia de las clases dirigentes provocan, si no alientan, la dictadura social, junto a la sensación no del todo errada que hace sospechar un corpus legal vigente mas no aplicable; una legislación líquida que permite aplicarla a conveniencia: cada día vemos ejemplos de ello.
Por lógica en los próximos meses veremos cómo los parásitos ideológicos, salidos tiempo ha de las sombras y la insignificancia, toman en cada uno de los países el poder y la capacidad de odio con toda la operatividad que la estructura estatal proporciona a sus fines, y la lógica y la inteligencia razonada pasarán a la irrelevancia, al menos durante un tiempo. Estamos en eso ahora mismo. Las sociedades, descuidadas y pueriles, absortas en el presente inmediato, han permitido crecer a la bestia desde las universidades, desde cualquier asamblea social, desde las entrañas mismas de la ciudades y campos y los cachorros sedientos ya están presentes en las instituciones; o lo que es lo mismo, la metástasis del modelo está extendida en todo el cuerpo, cabeza, tronco y extremidades. A ver que tratamiento cura al enfermo, a ver qué médico tiene vacuna.
Las religiones basculan entre mimetizarse con el nuevo orden rompiendo su esencia, que es la inmutabilidad de la verdad revelada a cada una de ellas, y pasan ordenadamente en masa al fenómeno de la post-verdad, es decir el apaño más o menos ventajoso de los hechos y posturas según interese, o directamente a dominar el orbe por la violencia irracional, con líderes tan permeables a la manipulación y la hipocresía como permeables a la ética de su supervivencia.
Quebrada la sociedad, podrida la educación, arrinconada la religión, desvirtuada la ciencia e infrautilizada la tecnología, solo queda esperar la caída del modelo puesto que carecemos de líderes vigorosos que rectifiquen el rumbo incierto, genios que consigan lo que estaba tan cerca si la historia no hubiera roto aguas: una sociedad justa, desarrollada, fuerte y exigente. Mientras andamos hay corrientes trabajando para derribar las escasas normas lógicas que quedan y formar una especie de sociedad apocalíptica no muy alejada del mundo alucinado que podemos ver en Mad Max, por ejemplo, o quizás una versión humilde de 1984. Raro sería que fuera una extrapolación de Huxley, pero posible es.
Bajo el cielo entristecido nos queda aguardar que las arcaicas ideologías del XIX (comunismo y similares) y arcanas de la Edad Media (Islamismo) no sean las únicas posibilidades del nuevo orden social. Manadas de ovejas humanas intrascendentes, dominadas por líderes incompletos y salvajes como retorno sarcástico al mundo del Antiguo Testamento, la decadencia del hombre al final del camino, el fin de nuestra historia.
Hay otros muchos factores, pero son deprimentes.

miércoles, 22 de febrero de 2017

VER LAS LUCES Y A LAS GENTES

Primero reina el silencio, tan callado todo... A cierta hora sonidos lejanos, sombras solitarias pisan el suelo, gentes que van primero y no se detienen. Pequeños cuerpos subiendo y bajando por la calle.
Un auto rompe por un instante la calma; después otro. Al final es el ruido. Aceleran la confusión las miles de gargantas y máquinas desperezadas y activas que invaden el espacio, como hormigas y elefantes se desparraman casi en cualquier dirección; cada cual fija su destino.
Al tiempo se aclara como lluvia terminando, y los recalcitrantes ocupan brevemente los huecos, amplios ya. La vida se tranquiliza y nace un rumor constante y ligero, oímos cantos de pájaros y algún ladrido, sonidos definidos, cristalinos, exactos, discernibles.
Al sol pleno vuelven los movimientos, imprevisibles y cortos; luego tranquilo, luego el bullicio. Finalmente regresan las almas a sus nidos y el gran rumor resurge brutal a la caída del sol, casi en penumbra el camino. Vuelve a gobernarnos el estruendo gigante, la energía en movimiento, los seres convergentes. Y se aclara por fin como un grifo cerrándose suave. Así cada día de nuestro tiempo en la tierra.
Somos a veces masa, a veces príncipes.
El silencio regresa trunfal y es protegido por la noche de invierno.

martes, 14 de febrero de 2017

ÍTEM MÁS

No hace falta que lo digas tú, que ya me encargo yo mismo:
¡¡¡¡¡Fascista!!!!!
Y puede parecerlo, porque me han salido tres entradas seguidas que esto parece Mein Kampf II.
Pues no.

EL DETENIDO

Se informa en los medios que un señor disfrazado de Hitler ha sido detenido en Austria por pasearse de esa guisa en la ciudad natal del monstruo. Dice llamarse Harald Hitler, y por lo visto hacer apología del nazismo está prohibido en Austria.
Lo primero que llama la atención de este suceso es que vestirse de Hitler no parece que sea hacer apología de nada, excepto de la estupidez propia, y lo segundo que llama poderosamente la atención, es que en España, país atrofiado como pocos, no se detiene a nadie por casi nada, aunque se disfracen de, por ejemplo, independentistas ladrones, e incluso de asesinos inocentes...
Por lo que propongo una ley que castigue penalmente a todo individuo que, sin serlo, se disfrace reiteradamente de persona humana y racional y se pasee así en público. Cárceles llenas, oiga...

VISTO EN TV

Es curioso que las ballenas piloto se queden varadas en la costa, desorientadas por lo que sea; ¿Por qué en Nueva Zelanda?.
Los reporteros de telediarios y variedades en general se empeñan, con algo de perseverancia enfermiza, en aparecen lo mas cerca posible al objeto de su crónica: nieve, lluvia, tráfico; cualquier día salen subidos a la cabeza de Trump para informar de él y sus medidas circenses.
Hablando de Trump, da la impresión de que este hombre de mirada oblicua lo que realmente desea, y para lo que se ha presentado a presidente, es para soltar un misil donde sea; es decir, quiere sentir el poder de pulsar el botón.
Sin embargo, Kim Jung Un, ese malote de chiste, lo que quiere es jugar a la guerra nuclear. Esto es lo que pasa cuando das un país a un tarado. Seguramente piensa, encima, que cuando pierda puede reiniciar partida. Ese pelo...
Se pelean sobre si el futbolista es o no neonazi, uno negando lo evidente y el otro, comunista orgulloso, colocándole en posición de fascista en saludo. Es curioso: la extrema izquierda no para de crecer y nadie la percibe como amenaza a la sociedad, mientras que la extrema derecha apenas cabe en un chiscón y parece el ogro de Europa. Mientras te asustan con grupúsculos, por detrás viene el ejército de las tinieblas. Democracia pura.
Han matado a una mujer en algún sitio y todos salen a la calle a no se sabe qué. A condenar y mostrar la fuerza de los lugares comunes. Pena es que ahora mismo están aplastando sin piedad la cabeza a un pequeño inocente, y no se dice apenas nada, excepto insultos a aquellos que no olvidan lo que es de verdad un crimen. Mueren cien mujeres al año a manos de perturbados, terrorismo machista. Mueren decenas de miles de inocentes, es un derecho tan blanco como poder respirar.
Esto es la justicia humana en 2017, señores. Memoricen la hipocresía, la mezquindad.
Somos muy pesados, pero no tanto como los voceros de la ultraizquierda.
Fasacistas de mierda.

lunes, 13 de febrero de 2017

FRANCO O LA IMPOSTURA

Dame un nivel de vida equiparable al que nos proporcionó el odiado Franco. Dame una justicia mejor. Dame, figura, la tranquilidad de esperar cierta justicia sobre los malditos que roban sin ofrecer nada más que amables palabras llenas de falsedad y frases huecas, y dame un tablero reconocible para jugar a ser social. 
Dame frases nuevas y la posibilidad de pensar diferente y de actuar conforme a leyes justas y equitativas, dame algo más que consignas y la sospecha que estás robando mi futuro mientras monologas con frases cansadas; dime algo nuevo, dime que piensas, de verdad, en mí, y no en millones de seres que nadie ve, que nadie conoce.
Entonces, cuando puedas decirme a la cara: "Esto te he dado, esto es tuyo", y demuestres que me lo has dado tú y el sistema, y no venga con la lógica de los tiempos, sólo entonces podré reconocer que un dirigente que usas como encarnación del mal, hizo de verdad el mal.
Si tienes algo más que tristeza y promesas incumplidas, demuestra, charlatán, que puedes mejorar lo que bajo Franco se hizo, que puedes hacer de este país algo más que un aparcadero de mentirosos y falsos profetas; vivimos bajo la injusticia absoluta.
Hay verdades que no se olvidan por mucho barro que pongas en las ruedas, dirigente.
Mientras no lo vea, Franco, el militar y el político, será el mejor gestor de su tiempo. Aunque fuera un dictador, ¿O no lo serías tú mismo si supieras?.
Qué vas a saber, tú que destrozaste todo un legado industrial regalo del dictador canijo, tú que mantuviste lo malo y, junto a los que son como tú, ofreces al país un inmenso agujero de pobreza al que nos asomamos a pasos agigantados. Qué vas a saber de mejorar un país, si no sabes ni mantenerlo unido.


CIRCULAR I

Si te quedas, si permaneces, entonces entenderás. Entenderás las mañanas y la brisa que emana de la tierra limpia; el murmullo que se limita a recordarte que estás vivo, que tienes horas para ser y para tener.
Si te quedas, si permaneces, podrías ver la caída de las gentes que hacen de esta tierra un lugar mas triste, mas sucio; al menos algunas verás, y eso es bueno. Todo pasa...
Si te quedas, si permaneces, las voces que te reconfortaron una vez volverán a susurrarte al oído pequeñas verdades que provocan sonrisas y alguna lágrima, tibias gotas que en tiempos fueron a su vez alegrías, descanso para el alma. Tan sencillo como eso: permanecer, respirar, pisar fuerte y dejar que lo que merece la pena esté siempre en la primera fila.
Porque ya lo sabes, has visto mucho que dirías sí, has sentido el legítimo calor del aprecio, has tenido en tu mano la posibilidad del cielo limpio dentro de tí, en tu cabeza.
Las horas malas parecen eternas, los pensamientos se alisan, y junto a tí caminan ellos, que tanto te dieron, cierto tiempo atrás.
Si te quedas, si permaneces, entonces entenderás.